Introducción al LIBERALISMO CLÁSICO

Por Noah Nissani
Traducido por Myriam Nissensohn (Buenos Aires)

Copyright 1998 – Distribución libre autorizada de copias no modificadas para propósitos no comerciales

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CAPÍTULO IV

Filosofía Política – Parte I

Contenido:

1. Introducción
2. Igualdad
3. Igualdad Liberal
4. Libertad
5. Restricción de las Funciones del Gobierno
6. Separación de Poderes
7. Legislatura
8. Ejecutivo
9. Judicial
10. Control Mutuo

 

Capítulo I    Capítulo II    Capítulo III    Capítulo V   

INTRODUCCIÓN

Un conocido catedrático y escritor político israelí clasificó, en su introducción a un curso sobre Fascismo, las ideologías del siglo XX en dos categorías, a las que se refirió como “constructivas” y “no constructivas”, respectivamente. En la categoría de ideologías “constructivas” incluyó aquellas que como el Marxismo, el Fascismo y el Nazismo se caracterizan por su proposito de construir un nuevo modelo de sociedad, mientras que en la segunda categoría, colocó únicamente al Liberalismo, el que, en su opinión, carece de un modelo innovador de sociedad.

Nada puede estar más lejos de la verdad. El Liberalismo moderno, surgió en el siglo XVIII, en una sociedad dividida en clases: nobleza, burguesía, campesinos, judíos, siervos y esclavos, regida por monarcas absolutos, y caracterizada por la intolerancia religiosa. Su propósito fue crear una sociedad totalmente diferente, basada en la libertad e igualdad de todos los seres humanos. Sociedad compuesta de individuos responsables por si mismos y sus familias, que además comparten la responsabilidad colectiva por los asuntos públicos y las obligaciones emanentes de la fraternidad humana. Una sociedad regida, no por los hombres sino por las leyes, y caracterizada por la libertad de pensamiento y la tolerancia religiosa. El error del mencionado catedrático puede explicarse por el hecho de que, en contraste con los frustrados intentos totalitarios (1a) de cambiar la sociedad, el éxito de la revolución liberal se obtuvo más por la abstención que por la intervención activa de las autoridades. Fue el resultado de la fe liberal en la capacidad de la sociedad de auto transformarse, junto con la resistencia a intentar transformar la sociedad por medio de decretos (1b).

Lo que es importante notar en la mencionada clasificación, es el agrupamiento de las ideologías totalitarias – Marxismo, Fascismo y Nazismo – en contraste con la usual tendencia Marxista de colocar todas las ideologías antimarxistas bajo la común denominación de “derecha”. Desde el punto de vista Marxista, el Nazismo, el Fascismo y el Liberalismo eran “ideologías reaccionarias”, o sea, opuestas al Marxismo (1c), y dado que el Marxismo era “la izquierda”, ellas eran “la derecha”.

Históricamente, la connotación política de los términos “derecha “ e “izquierda” tuvo su origen en la Revolución Francesa, donde los moderados y liberales Girondinos se sentaban en la Asamblea Nacional del lado derecho, y los extremistas Jacobinos a la izquierda. Los derechistas Girondinos fuero n quienes llevaron adelante la revolución liberal, aboliendo los privilegios de la nobleza, y estableciendo la igualdad ante la ley (1d) . Mientras que fue el ascenso al poder de los izquierdistas Jacobinos lo que terminó con el “período liberal” de la Revolución Francesa (1791-1793) dando comienzo al “Reino del Terror”.

  Todas las modernas ideologías totalitarias comparten con los izquierdistas Jacobinos sus características esenciales: El extremismo (1e), el Maniqueismo (1f), y el totalitarismo, así como el hecho de que todas ellas condujeron al terror y a la tiranía. Además, los líderes principales, del Fascismo y Nazismo, Mussolini y Hitler, fueron ambos originariamente Marxist as, que llegando a la conclusión de que algo estaba equivocado en la ideología Marxista-Leninista (1g), construyeron sus respectivas nueva s ideologías introduciendo cambios a su comun base Marxista . Por lo tanto, toda clasificación de las ideologías del siglo XX, debe poner las totalitarias, como el Marxismo y sus derivadas, Fascismo y Nazismo en la izquierda junto a sus precursores Jacobinos, y al Liberalismo, legítimo heredero de los Girondinos, a la derecha.

Benito Mussolini (Amilcare Andrea) (1883-1945) fue antes de la Primera Guerra Mundial un eminente ideólogo Marxista, cuya ascendencia le ganó el sobrenombre de “Duce”, es decir, líder o Fuhrer. En 1915 fue expulsado del Partido Socialista Italiano por apoyar la participación de Italia en la guerra. Es entonces cuando Mussolini hace un vuelco ideológico, pasando del axioma Marxista de “guerra de clases” a sostener la “armonía social”, es decir, de la eliminación total de la burguesía a la legitimación de todos los sectores sociales. De acuerdo con su nueva ideología, estos debían organizarse en corporaciones o uniones, fasci en italiano, representadas en el gobierno: Los zapateros representados por zapateros y los ingenieros por ingenieros. En opinión de Mussolini, ello sería una autentica democracia basada en “la autentica representación del pueblo”(1h), y por lo tanto mucho mejor que la falsa democracia liberal. En esta última, segun los sostenedores del Corporativismo, todos los representantes del pueblo pertenecen a una elite de políticos de origen burgués. La justicia social en el régimen corporativo sería lograda mediante negociaciones entre representantes de los empleados y los empleadores, bajo la supervisión del estado (1i).

También el Nazismo surgió del Marxismo reemplazando la guerra universal contra la burguesía con la guerra nacional contra los Judíos. De acuerdo con la nueva concepción de Hitler, no todos los capitalistas eran responsables por los sufrimientos del pueblo alemán, sólo los extranjeros, y especialmente aquellos que eran extranjeros en todas partes, los sin tierra, los Judíos. Es de acuerdo con este vuelco del Maniqueísmo internacional al nacional, que el Partido de los Trabajadores Alemanes (similar al Partido de Lenin de los Trabajadores Rusos y otros partidos obreros en el mundo) cambió su nombre en 1920, por el de Partido Nacional Socialista (Nazi). Hitler también transfirió la acusación Marxista de ser los promotores de la Primera Guerra Mundial, de los capitalistas a los Judíos y advirtió que serían eliminados en Alemania, si y cuando provocaran una segunda guerra mundial.

Otra característica común al Marxismo y sus derivados, el Fascismo y el Nazismo, fue su frecuente cambio de nombres e ideologías. El Partido Social Demócrata de los Trabajadores Rusos cambió su nombre a Partido Comunista en 1918, pasando de una ideología evolucionista a una revolucionaria. Su equivalente israelí, el Partido de los Trabajadores de Israel (Mapai), cambió su nombre a Partido Laborista (Avoda), cuando remplazó su ideología Marxista por un “socialismo sindical”, muy cercano al Corporativismo de Mussolini (1j). Hoy día, el Partido Laborista Israelí, al igual que otros ex–partidos Marxistas en el mundo, apoya a la economía de libre mercado y ha borrado su histórica conexión con los sindicatos de los trabajadores. En el presente esta buscando un nuevo nombre que ayude a olvidar su pasado Marxista. La causa de esta inestabilidad parece residir en el hecho de que todas estas ideologías totalitarias son el fruto de la improvisación de un solo hombre, ya sea Marx, Mussolini o Hitler, y por lo tanto carecen las raíces milenarias y la estabilidad del Liberalismo.

Otra característica común a todas las las ideologías totalitarias es ver en el ciudadano un pupilo necesitado de protección y al gobierno como al responsable de su bienestar. El liberalismo, por el contrario, ve en el hombre un ser auto suficiente e independiente, como Robinson Crusoe o los colonizadores del Lejano Oeste. Ciertamente, la libertad tiene su precio: el riesgo, mientras que la búsqueda de la seguridad conduce a la sumisión (1k). Aristóteles clasificó a los hombres en aquellos que son libres por naturaleza y aquellos que necesitan la seguridad del esclavo (1l). Fue esta busqueda de seguridad lo que llevó a los Ancianos de Israel a pedirle a Samuel un Rey, o a los campesinos de Europa a someterse voluntariamente a los señores feudales. Fue también la intervención protectora del gobierno Egipcio, cuando salvo a sus subditos del hambre durante los siete años de carestía previstos por José, lo que los convirtió en esclavos del Faraón (Génesis, 47:13). La experiencia universal enseña que aquellos que prefieren la seguridad a la libertad, pierden ambas.
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  Notas:

(1a) El término “totalitario”, se refiere solamente a la división de funciones entre el gobierno y los ciudadanos, desprovisto de toda otra connotación usual. Cuanto mayor sea el número de funciones asignadas al gobierno, más totalitario será el régimen. 
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(1b) “Fatal es la ilusión en que cae un legislador, cuando pretende que su talento y voluntad, pueden mudar la naturaleza de las cosas, o suplir a ella, sancionando y decretando creaciones” (Juan Bautista Alberdi, “Las Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina” (1852), citando a Bernardino Rivadavia, primer presidente de Argentina (1826). Nótese que estas proféticas palabras fueron dichas más de veinte años antes de que se publicara “El Manifiesto Comunista” de Karl Marx (1848).
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(1c) Marx previó que la “acción” de los trabajadores provocaría la “reacción” de la burguesía, y aplicó el epíteto de “reaccionario” a todo opositor al Marxismo. Desde entonces, el término “reaccionario” adquirió, bajo la persistente propaganda Marxista, la negativa connotacion de opuesto a todo avance social.
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(1d) Muchos Girondinos fueron aristócratas. Entre ellos se distinguió el Marqués de Lafayette, comandante de la Guardia Nacional revolucionaria y héroe de la Revolución Americana. La presencia de Aristócratas luchando por la supresión de los privilegios de la nobleza, así como burgueses que apoyaron la ideología de Marx, muestra la falacia de la imagen Marxista de la política como lucha de clases.
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(1e) El extremismo está muy relacionado con la arrogancia, en tanto asegura tener toda la razón. Si todo lo que se hace es, más allá de toda sombra de duda, en beneficio del bienestar de la humanidad, entonces “el fin justifica los medios”. “Aquellos que piensan que toda la razon se encuentra en los principios de su propio partido, empujan la situación a extremos” (Arist. Politica V, IX).
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(1f) Manes o Maniqueo fue el fundador en el siglo III de una secta Persa con elementos Zoroástricos y Cristianos, la que se extendió por toda Asia y Europa y se caracterizó por la creencia en dos principios opuestos, uno esencialmente bueno y el otro esencialmente malo. Usado en un sentido político, el termino "maniqueismo" se aplica a ideologías que se centran en la lucha contra perversos enemigos. La Revolución Francesa, por ejemplo, incluía dos ideologías claramente diferentes, representadas por los Girondinos y los Jacobinos respectivamente. Los primeros no eran maniqueistas mientras que los segundos lo eran en grado extremo. Ambas ideologías estaban respectivamente representadas por el lema liberal, exento de odio, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, y por las palabras sedientas de sangre de la Marsellesa (1892), “con sangre impura regaremos nuestros surcos”. En el siglo XX el Marxismo, el Nazismo y en menor grado el Fascismo, se caracterizaron por su maniqueismo. En el primer caso contra la burguesía, y en los dos últimos contra los judíos. 
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(1g) Posiblemente fué el asesinato de millones de seres humanos llevado a cabo por Lenin y Trotsky, mientras imponían el régimen Marxista a los pueblo s del Imperio Ruso, lo que motivó que numerosos Marxistas cambiaran sus ideas en aquellos años.
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(1h) El principio de “auténtica representación del pueblo” está también presente en el concepto de democracia de Lenin - en la diferencia entre el Soviet de los Obreros y el Parlamento Ruso o Duma. En la práctica, el Marxista Soviet de los Obreros y la Fascista Representación de las Corporaciones, resultaron cuerpos mucho más controlables que todo parlamento liberal compuesto de políticos. Fue precisamente su fácil sumisión, lo que permitió el funcionamiento de las tiranías Marxista y Fascista bajo la formal apariencia de una democracia. 
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(1i) Cuando el pueblo Israelí fue testigo de las negociaciones sobre salarios entre los representantes de los obreros, de los empleadores y del gobierno, no se dio cuenta de que estaba asistiendo a un auténtico espectácu lo fascista.
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(1j) Soy consciente de que esto suena muy extraño para el lector Israelí y en absoluta contradicción con todo lo que ha sido enseñado acerca del fascismo. Pero debe recordar que ha escuchado la versión Marxista, y que la única forma de conocer realmente lo que una ideología encierra es escuchar la versión original de aquellos que la sustentan. 
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(1k) “El secreto de la felicidad es la libertad, y el secreto de la libertad es el coraje” (Tucidides, Oración Fúnebre a Pericles). Lamentablemente, el coraje necesario para ser libre no forma parte de la herencia universal de la humanidad.
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(1l) “El que puede preveer haciendo uso de su mente, es por la naturaleza destinado a ser amo o jefe, y el que puede con su cuerpo dar efecto a esa previsión, es un vasallo y por naturaleza un esclavo”; (Arist., ibídem., I, II)

Idea que la Biblia acepta: “Y si ocurriera que él (el esclavo) te dice, yo no me separaré de ti, porque él te ama a ti y a tu casa...” (Deuteronomio, 15:16)

Y Charles Louis de Secondant, Barón de Montesquieu (1689-1755) replica: “Aristóteles se empeña en probar que hay esclavos por naturaleza; pero lo que él dice está lejos de demostrarlo” (El Espíritu de las Leyes i, XV, 7). 
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2. IGUALDAD

Tanto en la Biblia como en los clásicos griegos, los conceptos de igualdad y fraternidad humana son fundamentales. En la mitología Bíblica, el hombre es doblemente descendiente de un padre común: Primero de Adán y Eva, y luego de Noé, padre de todas las razas. Amor e igualdad bajo la ley para ciudadanos y extranjeros es uno de los preceptos Bíblicos más repetidos (2a) . Sócrates (469-399 a.C.) propone una sociedad igualitaria, basada en la propiedad común de los bienes, mujeres y niños. Aristoteles (384-322 a.C.), por su parte, identifica justicia con igualdad: “Ahora lo que es justo y correcto debe ser interpretado en el sentido de lo que es igual” (Aristoteles, Política III, XIII), y define “gobierno constitucional” como “un gobierno de hombres libres e iguales”. (ibídem I, VII).

La idea de básica igualdad entre los hombres está, por lo tanto, profundamen te arraigada en las dos antiguas fuentes del Liberalismo. La igualdad, sin embargo, no es una cuestión simple. Los hombres no son iguales por naturaleza. No todos nacen con la misma salud, inteligencia, fuerza y tendencias. Como ya hemos visto, Aristóteles acepta la existencia de hombres que son esclavos por naturaleza: “Está claro entonces que algunos hombres son libres por naturaleza, y otros esclavos, y que para estos últimos la esclavitud es conveniente y justa”. (ibídem I, V). La Biblia también se refiere a esclavos que resisten ser liberados: “Entonces tomando un punzón, le agujerearás la oreja junto a la puerta, y será esclavo tuyo para siempre.” (Deuteronomio 15:17). Y Charles Louis de Secondant Barón de Montesquieu (1689-1755),aunque rechaza la idea de “esclavos por naturaleza”, acepta la imposibilidad e inconveniencia de una igualdad estricta: “ Aunque una igualdad real es la esencia de la democracia, es tan difícil de establecer, que una exactitud extrema al respecto, no sería siempre conveniente” (El Espíritu de las Leyes, i, V, 5).

La riqueza es tal vez el aspecto más problemático de la desigualdad. En muchas sociedades antiguas cuya economía se basaba en la agricultura, las leyes incluían medidas para preservar la distribución igualitaria de la tierra. La Biblia establece la devolución de la tierra a sus dueños originales cada 50 años: “En este año jubilar volverá cada uno a su posesión” (Levítico 25:13). Aristóteles nos cuenta que similares medidas fueron tomadas en algunos estados Griegos: “Anteriormente, en varios estados, había una ley que prohibía la venta de la porción de tierra de cada uno.” (ib. VI, IV). Y Montesquieu, por su parte, afirma: “La ley que prohibía a la gente tener dos herencias (de tierras), era extremadamente apropiada para una democracia”. (ib. I, V, 5).

En las legislaciones liberales de todas las épocas hay disposiciones contra la venta forzada de viviendas y medios de subsistencia. Aristoteles nos cuenta: “Hay una ley similar que se atribuye a Oxylus, en el sentido de que debería haber una cierta porción de la tierra de cada hombre, sobre la cual él no podría obtener dinero en prestamo”. (ib. VI, IV). En muchas constituciones y legislaciones liberales modernas, aparecen disposiciones similares. Por ejemplo, en la Constitución del Estado de California (1849): “La Legislatura debe proteger bajo la ley ciertas porciones, tanto de los bienes domésticos como de otros, de cada jefe de familia, para evitar su venta forzosa.” (2b).

Sin embargo, ciertas formas de acumulación de riqueza contribuyen a la creación de medios de producción, y a elevar el nivel de vida de la población. Ellas constituyen, por lo tanto, una forma de desigualdad favorable al “ bienestar común de los ciudadanos”. Aristoteles, consciente de esta realidad, agregó una prudente reserva a su asimilacion de justicia con igualdad: “y aquello que es correcto en el sentido de ser igualitario, debe ser considerado con referencia a las ventajas para el Estado y para el bienestar común de los ciudadanos” (ib. III, XII).

En las sociedades primitivas había tres formas principales de riqueza: la tierra, la ganadería y los metales preciosos. Mientras que la acumulación de tierras era vista como una conducta antisocial, y por lo tanto condenada por la Biblia (2c) y los clásicos griegos, la riqueza en la forma de animales y metales era aceptada y considerada como una bendición de Dios hacia los justos y esforzados trabajadores. Esta actitud de diferenciar la riqueza en tierras de la ganadería y los metales está justificada por el hecho de que estos ultimos representan una creación de medios de producción, y no una simple acumulación de lo existente.

Etimológicamente “capital” deriva de la palabra latina caput, que significa cabeza, y originalmente significó riqueza en cabezas de ganado. El capitalis mo comienza, por lo tanto, cuando el género humano logra reemplazar la caza por la domesticación de los animales necesarios para la alimentación y la vestimenta, o sea cuando producción reemplazó a recolección. También los metales fueron, en las sociedades antiguas, una forma de riqueza necesaria para el desarrollo del comercio que fué entonces, como lo es hoy, un componente básico de la riqueza de las naciones (2d).

Los conceptos Bíblicos y Griegos respecto a la justa distribución de la tierra están tambien presentes en muchos liberales modernos. La Reforma Agraria, basada en el principio de que la tierra debe pertenecer a quien la trabaja, ha tenido un amplio apoyo liberal. La Revolución Industrial, sin embargo, ha cambiado la situación. Por un lado, la agricultura ha perdido su importancia como medio principal de subsistencia, siendo reemplazada por muchas otras y parcialmente nuevas ocupaciones. Por otro lado, el desarrollo de herramientas y sistemas de producción han vuelto inapropiadas las “unidades económicas”, que sirvieron de base a la Reforma Agraria. (ver nota 6 en el Cap. II.). Actualmente, tierra y agricultura deben considerarse similares a cualquier otro bien o rama de l a economía, y despojadas de su ancestral aura mística.

La Revolución Industrial desarrolló una forma de riqueza que existió previamente sólo en estado embrionario: La inversión de capital, en una permanente creación y mejoramiento de productos y medios de producción. Nuevas y constantemente mejoradas herramientas agrícolas liberaron a la mayoría de la población de la necesidad de producir alimentos. La producción de nuevos artículos, absorvió la mano de obra anteriormente ocupada en actividades agrarias. La industria, el comercio, la educación, la salud, la asistencia social, las artes, la investigación y el desarrollo pasaron a ser las principales ocupaciones. Nuevos artículos, que aparecen casi diariamente, son vistos como necesidades básicas por una creciente parte de la población. La alimentación, rama principal de la agricultura, continua siendo una preocupación central sólo en aquellos países subdesarrollados que no han tenido éxito en establecer una economía liberal y no han llevado a cabo la Revolución Industrial.

Gracias a la inversión de capitales en investigación y desarrollo en todas las áreas de la vida humana, desde la salud a los entretenimientos, el estándar de vida de las masas se ha elevado en forma vertiginosa durante los últimos 250 años. La desigual distribución de la riqueza, similar a la diferencia de potencial en los circuitos eléctricos, es necesaria para mante ner vivo el proceso. La elevación del nivel de vida, sin embargo, ha aumentado la capacidad de ahorro de los trabajadores, lo que a través de inversiones en depósitos bancarios y acciones ha conducido a un constante crecimiento en la participación de estos en la propiedad de las empresas. No estamos, por lo tanto, demasiado lejos del día en que los trabajadores seran los principales dueños de los medios de producción. Esto será la realización liberal del sueño Marxista. Pero ello ocurrirá mediante un proceso social libre, sin intervención gubernamental, dictadura, esclavización, asesinatos y final colapso.
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Notas:

(2a) “La misma ley será para el nativo y para el extranjero que habita con vosotros”. (Exodo 12:49). “Amad también al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto”.(Deuteronomio 10:19), y en muchos otros sitios.
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(2b) Citado en “Bases” de Juan B. Alberdi (1852). 
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(2c) “Ay de los que añaden casas a casas, de los que juntan campos a campos” (Isaías 5:8).
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(2d) “Verdad es que cuando una democracia está fundada en el comercio, particulares pueden adquirir grandes riquezas sin corrupción en las costumbres” (Mont., ib. , V, 6). 
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3. IGUALDAD LIBERAL

Siendo que la concentración de riqueza es necesaria para el desarrollo comer cial e industrial, la igualdad económica no cumple la condición de Aristoteles de ser por “el común bienestar de los ciudadanos”. Por lo tanto, lo que nos queda del principio liberal de igualdad es la “igualdad ante la ley”, que da formalmente a todos la posibilidad de acceso a toda posición social y económica. Esta posibilidad formal, sin embargo, no es y no puede ser realmente la misma para todos. No todos heredan la misma riqueza, salud y capacidad mental, ni crecen en la misma clase de hogar y reciben la misma educación inicial. Además, los niños pobremente alimentados o enfermos, no adquirirán un desarrollo satisfactorio ya sea físico o intelectual. Ciertamente, ningún liberal querría vivir en una sociedad donde los niños nacieran por medio de una selección artificial de óvulos y espermatozoides y crecieran lejos de sus padres en establecimientos educacionales estatales igualitarios.

Por consiguiente, no habiendo una solución total para esta desigualdad inicial, lo que una moderna sociedad liberal puede y debe hacer es asegurar para cada niño alimentación adecuada, atención médica e instrucción. Esta ha sido una importante aspiración del Liberalismo a lo largo del tiempo (3a). Pero ello no era posible cuando, antes de la Revolución Industrial, casi toda la población trabajaba en la producción de alimentos con escaso éxito en proveer lo necesario para que el género humano sobreviva. Pero hoy, cuando en las naciones desarrolladas sólo una pequeña proporción de la fuerza de trabajo está ocupada en proveer todos los alimentos necesarios y la gran mayoría trabaja en la producción de artículos secundarios, la sociedad puede y debe hacerlo. Pero debe estar claro que “sociedad” no debe ser interpretado en el sentido de “estado” o “gobierno”. Afortunadamente, hay una multitud de hombres y mujeres, quienes ya sea motivados por altruísmo o por la universal busqueda de auto-estima, están deseosos de ofrecer su tiempo, energía y dinero para toda causa digna de ello. No cabe duda que la iniciativa privada, comercial o voluntaria, puede proveer las necesidades de linfancia, en forma más eficiente que el gobierno. (Ver el último párrafo cap. I sec 4). 
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Notas:

  (3a ) “y verdaderamente, en una democracia bien regulada, donde la gente no gastara más allá de lo necesario, todos deberían lograrlo.” (Montes., ib., i, V, 6).
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4. LIBERTAD

A través de toda la historia, se perciben los ecos de una continua lucha por la libertad. Esta lucha es el motivo central de la Biblia, cuya filosofía política, concepción religiosa y enseñanzas morales están presentadas a traves de la historia de un pueblo esclavizado, que liberandose de la dominación humana, se somete voluntariamente al poder de la ley. Este conflicto entre el poder de la ley, fuente de libertad, y el poder del hombre, fuente de opresión, se encuentra también en la Grecia Clasica y en las filosofía política moderna. Todos comparten la convicción de que la libertad individual sólo puede existir bajo el poder de la ley, al cual se refieren, siguiendo a la Biblia y a Aristoteles, como el “poder de Dios y de la Razón”. (Aristoteles, Política, III, XVI).

La lucha por la libertad nunca fue una guerra de clases. Los amantes de la libertad, lo mismo que aquellos que, en contraste, prefieren la real o imaginaria seguridad otorgada por una relación de dependencia, han existido siempre en todas las clases sociales. Moisés el hijo adoptivo del Faraón, biológicamente relacionado a los esclavos aunque personalmente miembro de la familia reinante, fue el que liberó a sus esclavizados hermanos. Y estos fueron los que se rebelaron contra Moisés, cuando enfrentados con las dificultades de la libertad añoraban “las ollas de carne” de Egipto (Exodo 16:3). Aristócrata s, como el Barón de Montesquieu y al Marqués de Lafayette, encabezaron las revoluciones liberales en Europa y América, y blancos lucharon por la abolición de la esclavitud. Mientras que campesinos europeos sometieron voluntariamente, en busca de protección, sus bienes y su libertad a los señores feudales.

Durante un período de aproximadamente dos siglos, desde la muerte de Joshua hasta la coronación de Saúl como primer rey de Israel, las tribus de Israel fueron gobernadas por Jueces y un Concejo Deliberante - los “Ancianos de Israel” . La principal función de los Jueces era administrar justicia aplicando la ley dictada por Moisés durante los cuarenta años de peregrinación por el desierto. La Biblia describe este período con la repetida frase: “No había entonces rey en Israel y cada uno hacia lo que era correcto a sus ojos”. (Jueces 21:25). Este no era un estado de anarquía, porque hombres y mujeres son capaces de discernir entre el bien y el mal y porque se guiaban por una ley estable, concisa y fácilmente entendible, aceptada voluntariamente por sus padres dos siglos atras. Fue, por el contrario, una exacta realización del sueño liberal, descripto en la Biblia como el reino de Dios: “...no es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que no reine sobre ellos”. (Samuel I 8:7), fue la respuesta de Dios a Samuel, cuando los Ancianos de Israel pidieron un rey.

La conexión entre libertad y régimen político aparece ya evidente en la adverten cia de Samuel a los Ancianos, en el siglo XI a.C. (Samuel I 8:7, citado en el cap.I sec.4). Este tema también fue investigado por Aristoteles en el siglo IV a.C., y por Montesquieu dos milenios más tarde. Sus investigaciones basadas en cientos de regímenes políticos, condujeron a una conclusión común: cualquiera sea el régimen político, monárquico, aristocrático o democrático, la libertad existirá sólo bajo el gobierno de la ley, y jamás bajo el gobierno del hombre (4a).

Gobierno de la ley, como opuesto al gobierno del hombre, significa que los poder es establecidos por la ley, pero necesariamente ejercidos por hombres, deben limitarse a lo que la ley estrictamente establece como sus responsabilidades y o bligaciones (4b). Por otro lado, la ley no debe especificar las actividades de los ciudadanos, sólo limitarlas cuando ello es necesario para la preservación de los derechos y libertad de los demas. Esto es así, porque los hombres son seres libres y responsables por naturaleza, conscientes de sus obligaciones y restricciones morales, cuya libertad es necesaria más para cumplir con las mismas que para hacer lo que ellos quieran. Los ciudadanos están por tanto sujetos a la ley en un sentido mucho más restringido de lo que lo están las autoridades. Mientras que el gobierno de la ley implica que las autoridades están limitadas a funciones específicas determinadas en la misma, él da a los ciudadanos el derech o de hacer todo aquello que no está específicamente prohibido. (4c)
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  Notas:

  (4a) "La ley debe ser suprema por sobre todos” (Arist. ib., IV).

“Por lo tanto, el que propone el gobierno de la ley, debe ser considerado como proponiendo el gobierno sólo de Dios y de la razón, pero aquel que propone el poder del hombre añade un elemento de la bestia, porque el deseo es una bestia salvaje, y la pasión pervierte las mentes de los gobernantes, aún cuando ellos sean los mejores hombres. La ley es la razón no afectada por el deseo.” (Arist. ib., III, XVI.)

Comparar con la respuesta de Dios a Samuel (Samuel I, 8:7), cuando los Ancianos de Israel pidieron un rey: “pero Dios dijo a Samuel... no es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que no reine sobre ellos”, y con Pirkei Avot (Avot III , 5,) (Siglo II a.C.): “Quien se somete a la Torá, está libre de someterse al Rey” 
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(4b) “y el poder de la ley, ha sido demostrado, es preferible al de cualquier individuo. Bajo el mismo principio, aún si fuera mejor que gobernaran ciertos individuos, ellos deberan ser sólo guardianes y servidores de la ley” (Arist. ib., III, XVI)
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(4c) “La libertad es el derecho a hacer todo aquello que la ley permite...en sociedades que se rigen por la ley, la libertad sólo puede consistir en poder hacer lo que debemos, y no en estar obligados a hacer lo que no debemos.” (Montes., ib., i, XI, 3.)
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5. RESTRICCIÓN DE LAS FUNCIONES GUBERNAMENTALES

La sección precedente sugiere que una constitución o ley básica es necesaria para delimitar restrictivamente las funciones y obligaciones de los gobernantes, y no restrictivamente los derechos de los ciudadanos (5a). Los gobernantes deben estar limitados a cumplir aquellas funciones que excedan la capacidad de los ciudadanos (5b). Estas funciones pueden variar con las condiciones geográficas y el grado de desarrollo económico y tecnológico del Estado. Es posible, por lo tanto, que en países no desarrollados, pavimentar carreteras y dar instrucción a los jóvenes pueda estar total o parcialmente a cargo del gobierno, mientras que en otros países esto puede y debe ser realizado por iniciativa privada. Pero, hay esferas, que en principio, jamás deben ser objeto de intervención estatal, tales como: religión, educación (5c), prensa, ciencia y todo aquello que tenga relación con el pensamiento, las creencias y la vida privada.

    El control sobre la educación y la prensa fue siempre la herramienta principal de los regímenes totalitarios para instituir “pensamiento colectivo” y moldear los ciudadanos de acuerdo a sus modelos ideológicos. En los regímenes liberales, donde la mera noción de “pensamiento colectivo” es inaceptable, la educación debe ser de incumbencia exclusiva de los padres y el gobierno debe permanecer lejos de la prensa y de los medios de comunicación electrónicos.(5d)

La instrucción y la educación deben distinguirse claramente una de otra (5e). No solamente son diferentes, sino fundamentalmente contradictorias. La instrucción tiene por objeto proveer a la juventud hechos y conocimientos técnicos, que los capaciten para juzgar por si mismos, y para participar en la producción y usufructo de la riqueza. Por lo tanto, la instrucción debe ser objetiva e imparcial por naturaleza. En contraste, la educación está dirigida a orientar a los jovenes, y por lo tanto no es, ni puede ser objetiva. El principio liberal de “igualdad” demanda que todo individuo tenga acceso a la instrucción adecuada a los fines de desarrollar su capacidad potencial. Por lo tanto, aunque la instrucción debe preferentemente estar en la esfera de la iniciativa privada, la intervención gubernamental es tolerable como acción complementaria que garantice a cada niño la oportunidad que se merece. Como regla general, sin embargo, el gobierno debe abstenerse completamente de participar en toda actividad educacional. 
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Notas:

  (5a) Gran Bretaña presenta un caso excepcional de régimen liberal que carece de una Constitución escrita. El Liberalismo británico comenzó en los albores de la la historia, en tiempos de Guillermo el Conquistador (1207-128 7), o aún antes. El tuvo ya una notable expresión en la Carta Magna impuesta por la aristocracia y el clero a Juan de Inglaterra en 1215, la que limitaba el poder del rey y establecía las bases de los derechos de los súbditos. Más tarde, a mediados del siglo XVII, la rebelión del Parlamento contra Carlos I, encabezada por Oliverio Cromwell, reforzó la libertad. En 1688, un siglo antes de las revoluciones Francesa y Americana, la “Revolución Gloriosa” derrocó a Jacobo II, y la nueva pareja reinante, formada por su hija María II y Guillermo III, príncipe de Orange, aceptó la “Bill of Rights” y acordó gobernar de acuerdo a la ley y con la aprobación del Parlamento. Fué su larga historia, y el equilibrio de fuerzas entre la monarquía, la aristocracia y el pueblo, lo que permitió el desarrollo de un régimen liberal basado en la tradición más que en una constitución escrita. 
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(5b) “El pueblo, en quien reside el poder supremo, debe administrar todo dentro de sus capacidades; aquello que exceda a sus habilidades debe ser dirigido por sus ministros” (Montes., ib., i, II, 2). 
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(5c) “...yo pienso que esto es claro, que la educación debe estar ubicada en esta categoría, o sea entre aquellas cosas en las cuales el magistrado no tiene derecho a interferir”. Joseph Priestley (1773-1804), (Científico británico, filósofo político, sacerdote, descubridor del oxígeno y uno de los modernos fundadores del Liberalismo), en “Un ensayo sobre los principios de gobierno y la naturaleza política, civil y religiosa de la libertad” (1771).

“ Es en un gobierno republicano donde el total poder de la educación es requerido.......pero el camino más seguro de inculcarla en los niños, es a través del ejemplo que les den sus padres.” (Montes., ib., i, II, 5). 
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(5d) En Israel hay solo tres corrientes educativas permitidas para los niños judíos, la estatal-secular, la estatal-religiosa y la “independiente”. Las dos primeras dependen del gobierno, mientras que la tercera está controlada por ciertas facciones religiosas. En la década del 50, cuando afluyeron a Israel inmigrantes judíos desde las naciones árabes, el régimen totalitario presidido por Ben Gurion los consideró como primitivos-religiosos que debían ser reeducados y amoldados a la civilización occidental secular. La educación de estos niños, por maestros que menospreciaban la cultura de sus padres, produjo un impacto destructivo en las familias de estos inmigrantes.

La situación hoy día no es mucho mejor. La policía abrió recientemente 76 expedientes criminales contra padres que se atrevieron a fundar una escuela privada para sus hijos. (Haaretz, mayo 11, 1997). La radio y la televisión están controladas por un monopolio gubernamental, que ha sido ligeramente aliviado con algunas concesiones bajo condiciones fuertemente limitantes a compañías monopolistas de televisión por cable. Los periódicos que fueron dependientes de una economía dominada hasta recientemente por el gobierno y la Histadrut (sindicato obrero central) expresan solamente el punto de vista de la izquierda.
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(5e) “Pero ellos confunden educación con instrucción.....Se puede educar (cultivar) arboles pero sólo seres racionales pueden ser instruidos” (Juan Bautista Alberdi (1810-1884) “Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina” , Cap. 13 (1852). 
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6. SEPARACIÓN DE PODERES

Para preservar las libertades civiles es más importante la separación y autonomía de los poderes que si el régimen de gobierno es monárquico, aristocrático o democrático (6a). En las democracias griegas, c uyas instituciones básicas continuan sirviendo de modelo a las modernas Constituciones liberales, este principio ya habían alcanzado un alto grado de desarrollo. Por lo menos tres cuerpos separados e independientes, legislativo, judicial y ejecutivo, deben encargarse de legislar, interpretar y aplicar la ley, respectivamente. Además, en la mayoría de los casos, un cuarto cuerpo, la Asamblea Constituyente, se encarga de establecer o modificar la Constitución.

La Constitución cumple dos propósitos fundamentales: en primer lugar, establecer las respectivas estructuras, funciones y límites de los poderes; en segundo lugar, enumerar los derechos esenciales de los ciudadanos. Sanciones o enmiendas de la Constitución por uno de los tres poderes básicos le da a este cuerpo el derecho de determinar y cambiar sus propias funciones, así como también las de los otros dos cuerpos, permitiendole dominarlos. Además, el criterio para la elección de los miembros de una Asamblea Constituyente no es el mismo que para la elección de legisladores, pues debe ser precedida por una discusión pública de la Constitución propuesta o de sus enmiendas.

En regímenes liberales, ciudadanos y organizaciones comerciales o voluntarias cumplen muchas de las funciones cumplidas por el gobierno en los regímenes totalitarios. Por lo tanto, además de los poderes gubernamentales mencionados más arriba, hay numerosos poderes cíviles cuya influencia en las libertades civicas no es menor que la del gobierno. Estos poderes civiles incluyen a empleadores, industria, comercio, prensa, clero, sindicatos, partidos políticos, instituciones educacionales, etc. Ellos deben ser también independientes, limitados y separados, para preservar la libertad. Por ejemplo: la relación empleador-empleado debe limitarse al cumplimiento del trabajo para el cual el empleado fue contratado. Toda introducción de elementos de caracter político, religioso, moral o de cualquier otra índole, que sea irrelevante respecto a la relación empleador-empleado, afectará la libertad de los empleados. La estricta separación de sindicatos y partidos políticos es esencial para la libertad política de los trabajadores. La separación de la industria y el comercio favorece la libre competencia. La educación y la instrucción deben estar separadas a fin de asegurar el carácter objetivo de esta última y de evitar a los padres la necesidad elegir entre una instrucción deseada junto con una educación no deseada, o renunciar a ambas.

La separación de poderes resulta violada en aquellos regímenes que aceptan el principio de Lenin de “obediencia partidaria” (6b). Este princi pio, que causó la divición del Partido de los Trabajadores Rusos en Mensheviques y Bolcheviques, establece que los miembros del partido que fueran electos a ejercer funciones gubernamentales, deberan actuar de acuerdo con las directivas del Comité Central del Partido. Ellos no actuaran, por tanto, como representantes del pueblo, fieles a sus electores, sino como delegados del Partido y fieles al mismo. En esta forma, el Comité Central del Partido mayoritario asumiría el poder absoluto, teniendo bajo su control a los miembros de los distintos poderes, quitando todo sentido a la aparente separación.
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  Notas:

(6a) “En la Repúblicas Italianas, donde los tres poderes están unidos, hay menos libertad que en nuestras monarquías.....Cuando los poderes legislativo y ejecutivo, están unidos en una misma persona, o en un mismo cuerpo de magistrados, no puede haber libertad.....Nuevamente, no hay libertad, si el poder judicial no está separado del legislativo y el ejecutivo....La vida y la libertad de los individuos estaría expuesta a un control arbitrario; porque el juez sería el legislador” (Montes., i, XI , 6). 
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(6b) “Que es lo que debe hacerse?” (1902) Vladimir Ilich Lenin (1870-1924). 
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7. LEGISLATURA

El cumplimiento de la ley debe basarse más en habito y convicción que en coe rción. Por lo tanto, La ley debe ser, por lo tanto, más el resultado de buena voluntad, mutuo entendimiento y compromiso, que una decisión impuesta por mayoría. En su elaboración deben participar todos los sectores de la sociedad, y sus necesidades específicas, deben ser tenidas en cuenta. Los legítimos derechos y necesidades de las minorías deben prevalecer sobre el estricto poder de la mayoría, que puede ser no menos opresivo que la tiranía de un monarca (7a), En consecuencia, para permitir la amplia participación de todos los sectores en la formulación de las leyes, la legislatura debe estar compuesta por numerosos representantes.

Dado que toda ley representa cierta limitación a la libertad individual, debe legislarse el mínimo de leyes; siendo preferible no sancionar una ley que puede ser diferida, a sancionar leyes innecesarias. Además, un voluminoso y/o frecuentemente modificado cuerpo de leyes, excede la capacidad de conocimiento del ciudadano común, lo que puede llevar a transgresiones inconscientes, que en justicia, no deberían ser castigadas. Por otra parte, la promulgación de nuevas leyes o el cambio de las existentes debe requerir en todos los casos la discusión y aprobación por mas de una instancia independiente. (7b).

Las constituciones liberales establecen frecuentemente que toda ley sea considerada por dos camaras parlamentarias independientes y por el poder ejecutivo antes de ser promulgada. Una vez aprobada la ley por la cámara proponente, la otra puede aprobarla, enmendarla o rechazarla, devolviendola a la primera para su reconsideración. Cuando ha sido aprobada por ambas cámaras, debe ser promulgada o vetada por el poder ejecutivo. En este último caso, la ley es devuelta a la legislatura, la que puede superar el veto por medio de una mayoría especial (7c). Después de promulgada la ley, esta puede ser anulada por la Suprema Corte en caso de contradecir a la constitución. En contraste con este proceso de cuatro etapas, llevado a cabo por poderes separados e independientes, el Parlamento Israelí, unicameral y dueño absoluto del poder, está sólo aparentemente limitado por leyes básicas recientemente establecidas y que pueden ser abolidas o enmendadas por el Parlamento mismo.

En una sociedad heterogénea, la necesidad de un parlamento bicameral responde ademas a otro principio liberal: prevenir la dominación de minorías por la mayoría. Este es el caso de la Cámara de los Lores en Gran Bretaña y del Senado en los Estados Unidos de América, así como en muchas otras naciones federativas, en las cuales la cámara alta tiene por objeto dar mayor peso a las minorías.

El sistema bicameral en Inglaterra tuvo su origen en la división de la sociedad en aristocracia y plebe, existente en los comienzos del proceso de liberalización. La aceptación de esta división llevó a un proceso de transición gradual en el cual la Cámara de los Lores fue perdiendo prerrogativas a medida que las diferencias sociales se desvanecían.

En muchas naciones federativas, el sistema bicameral fue establecido, entre otras razones. para compensar a los Estados menos populosos, ante el peligro potencial de ser dominados por los más poblados en un sistema riguroso de “un hombre. un voto”. Mientras que cada estado envía a la cámara baja un número de representates proporcional a su población, todos los estados tienen igual número de miembros en el Senado. Por ejemplo, en la elección de senadores, cada ciudadano de Arkansas tiene aproximadamente el mismo peso que trece ciudadanos de California. Aunque esto podría parecer una violación flagrante de principios democráticos, concuerda con tres principios fundamentales de la filosofía liberal: En primer lugar, un hombre no es simplemente un número o indiferenciado objeto. Por lo tanto debe considerarse en toda su complejidad, que incluye ser miembro de un grupo social, nacional o religioso. Segundo, el poder de la mayoría no es necesariamente menos opresivo que el poder de un dictador (7d). Tercero, la ley debe adaptarse a la realidad y no pretender crear una nueva realidad. En consecuencia, no se puede ignorar la estructura heterogénea de la sociedad a la cual se pretende gobernar. (ver nota (1b) en sec.I, de este capítulo)

En la Euro-continental democracia parlamentaria Israelí, donde se aplica el sistema “un hombre, un voto”, y además carece de Constitución, la situación de las minorías es paradójica. Por un lado, las minorías no judías son severamente discriminadas en relación a la mayoría judía. Por otra parte, la minoría árabe tiene una influencia decisiva en temas concernientes a la seguridad de la mayoría judía en conflicto con las naciones árabes vecinas. La naturaleza tan heterogenea de la sociedad israelí llevará necesariamente a sustituir su actual democracia cuantitativa por un sistema más liberal que asegure los derechos genuinos y las necesidades de todos sus sectores (ver “Democracy in a Heterogeneous Society” ind.). Deberán adoptarse medidas que garanticen los derechos de las minorías, conjuntamente con normas de abstencion sectorial en decisiones que puedan conducir a conflictos de intereses. Esta aparente violación de las normas democráticas es quizá el secreto de los mas estables regímenes liberales, tal como el inglés y el americano (7e).

En un régimen liberal, la función específica del parlamento es discutir y sancionar las leyes, mientras que en una democracia parlamentaria, el parlamento también designa a la rama ejecutiva. En los regímenes parlamentarios de Europa continental, el estricto control de la legislatura sobre el ejecutivo hace de este una dependencia de la legislatura mas que un poder separado e independiente. El principio de separación de poderes, piedra fundamental de la filosofía política liberal, es por lo tanto violado (7f). En la práctica, esto tuvo consecuencias desastrosas, como cuando combinado con regímenes de coalición llevó al “democrático” ascenso del Marxismo, Nazismo y Fascismo. Además, la continúa intervención del parlamento en asuntos no legislativos exacerba el antagonismo entre los representantes, contrariando el espíritu de dialogo y serenidad reflexiva, necesario para la función legislativa. 
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Notas:

(7a) “Ahora ellos coinciden en decir que cualquier decisión de la mayoría de los ciudadanos, debe ser considerada una ley. Concedido: pero con alguna reserva” (Arist. Política VI, III).
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(7b) “Puesto que el hábito de cambiar fácilmente las leyes es un mal y cuando la ventaja es pequeña, algunos errores, tanto de los legisladores como de los gobiernos, es mejor sean dejados; los ciudadanos no ganarían mas con el cambio que lo que perderían con el hábito de la desobediencia. La analogía con las artes es falsa, un cambio en una ley es algo muy diferente al cambio en un arte. Puesto que la ley no tiene poder de dictar obediencia, excepto por el hábito, el cual solo llega con el tiempo, tal diligencia para cambiar las viejas leyes por nuevas, debilita el poder de la ley.” (Arist. Política II, VIII). 
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(7c) “El cuerpo legislativo estando compuesto por dos partes, ellas se controlan mutuamente a través del mutuo privilegio del rechazo.....El poder ejecutivo,....., debe compartir con la legislatura el poder de rechazo” (Montes., ib., i, XI, 6).
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(7d) “Los decretos de las democracias se corresponden con los edictos de los tiranos” (Arist., ib., IV, IV). 
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(7e) “Por lo tanto muchas prácticas que parecen ser democráticas son la ruina de las democracias....Por consiguiente, el legislador y los hombres de estado, deberían conocer qué medidas democráticas preservan y cuales destruyen la democracia” (Arist. Política V, IX). 
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(7f) “Pero no es conveniente, por otra parte, que el poder legislativo tenga el derecho de establecer el ejecutivo” (Montes., ib., i, XI, 6)

“Dos poderes que se generan uno en al otro de esta manera ser no pueden ser demasiado independientes”. (Alberdi ib., Cap. 9). 
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8. EJECUTIVO

La rama ejecutiva tiene a su cargo la función especifica de implementar la ley. En contraste con la legislatura, no es un foro para discusiones filosóficas, en las cuales todas las corrientes de pensamiento deben estar representadas. Por el contrario es la responsable de dec isiones prácticas y a veces urgentes, que deben ser tomadas ante un cambio rápido de circunstancias. En un cuerpo colectivo, el sentido de responsabilidad disminuye al aumentar el número de miembros, dado que nadie se siente personalmente responsable por las decisiones tomadas en conjunto. Esta es la razon de los hech os de violencia y crueldad perpetrados por grupos, que nunca hubieran sido realizados por sus miembros individualmente. Esto es verdad en todos los niveles, desde pandillas de adolescentes a gabinetes ministeriales. Por lo tanto, el ejecutivo está mejor administrado por un solo hombre, asistido por expertos consejeros.(8a)

La separación y la independencia de los poderes legislativo y ejecutivo requiere elecciones separadas, y que ningún miembro del ejecutivo lo sea tambien del parlamento (8b). Este requisito básico es cláramente violado en los regímenes de coalición parlamentaria: los ministros comparten las responsabilidades de sus decisiones en forma colectiva y son además miembros de ambos poderes. Por otra parte, son seleccionados más por su influencia electoral que por sus habilidades o conocimientos.
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Notas:

(8a) “El poder ejecutivo debe estar en manos de un monarca (un gobernante), porque esta rama del gobierno, teniendo la necesidad de ser expeditiva, será mejor administrada por uno que por muchos” (Montes., ib., i, XI, 6).

“Tampoco debería el cuerpo legislativo ser elegido por la rama ejecutiva del gobierno, porque este no es compatible salvo para la promulgación de leyes....” (Montes., ib., i, XI, 6). 
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(8b) “pero, si no hay un monarca (un gobernante), y el poder ejecutivo fuera encomendado a cierto número de personas, elegidas por el cuerpo legislativo, sería el fin de la libertad; por la razón de que dos poderes estarían unidos, y las mismas personas podrían a veces poseer, y siempre ser capaces de poseer, una participación en ambos” (Montes., ib., i, XI, 6). 
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9. JUDICIAL

Las leyes promulgadas por la legislatura, son implementadas por el ejecutivo e interpretadas por el judicial. Este último tiene, por lo tanto, el poder de decidir cuando la ley ha sido violada, tanto por los ciudadanos como por los gobernantes. Al estar todos sujetos a la ley, están de echo subordinados al poder judicial, el que tiene en sus manos la libertad de los ciudadanos, sus vid as y sus bienes, y la última palabra respecto a la legalidad de toda decisión tomada por la legislatura o el ejecutivo. Tales poderosas prerrogativas deben estar necesariamente equilibradas por las más estrictas limitaciones:

1) Los jueces sólo pueden actuar cuando son requeridos a interpretar la ley respecto a casos particulares y no por su propia iniciativa (9a).

2) Ellos deben interpretar la ley de acuerdo a la intención de los legisladores y a la jurisprudencia previa. De lo contrario, los ciudadanos no pueden saber que está permitido y que está prohibido, estando expuestos a cometer delitos involuntarios. Es un principio de justicia que nadie puede ser juzgado bajo ningún otro motivo que los que establece la ley existente en el momento en que se cometió el acto supuesto ilegal. Dado que el juzgamiento siempre tiene lugar después del hecho considerado, toda innovación en la interpretación de la ley está en flagrante violación, de este fundamental principio (9b).

La tendencia de lograr más poder es parte de la naturaleza humana, y los jueces son seres humanos. El argumento de que los cambios en las normas y costumbres sociales requieren modificaciones en la interpretación de la ley es sostenido por los jueces en todas partes, incluyendo los Estados Unidos e Israel. Sin embargo, a fin de que los cambios sean justamente implementados, ellos deben ser sancionados antes que el acto juzgado sea cometido, es decir en el momento de legislar y no en el momento de juzgar. Además, no hay una diferencia esencial entre cambios en la letra de la ley, o en su interpretación. Por lo tanto, si los cambios en la sociedad requieren cambios en la ley, ellos deben ser efectuados por la legislatura electa por el pueblo para ese propósito y no por los jueces.

3) Los jueces no deben permitir que sus convicciones y creencias personales influyan en sus decisiones. Ciertamente, nadie puede impedir totalmente que factores subconscientes tengan influencia en sus pensamientos y acciones, por lo que la condición mencionada nunca puede ser completamente satisfecha. Sin embargo, los jueces pueden y deben adoptar normas de conducta que promue van la objetividad, y la exclusión de sus inclinaciones personales. Así como los ginecólogos deben comportarse con sus pacientes como si carecieran de instinto sexual, las opiniones personales y los sentimientos de los jueces nunca deben trasuntarse en sus sentencias.

4) Para consolidar la confianza de los ciudadanos en su imparcialidad, ellos deben abstenerse de participar en controversias públicas, ya sean políticas, religiosas o de cualquier otra índole.

A los efectos de mantener a los jueces alejados de toda actividad política, ellos son, en contraste con las otras dos ramas del gobierno, generalmente nominados en lugar de elegidos por el pueblo. Además, para asegurar su independencia, los jueces son vitalicios y sólo pueden ser removidos si son encontrados culpables de haber violado la ley. Estas dos flagrantes desviaciones de los principios democráticos de elección popular y reemplazo periódico de los mandatarios tienen por objeto asegurar la libertad de los ciudadanos. No obstante, los jueces no deben participar en la nominación y promoción de sus propios colegas, lo cual sería una forma de auto-nominación que constituiría una violación adicional e injustificada de las normas democráticas.
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Notas:

 (9a) “La ley debe ser suprema, y las magistraturas deben juzgar casos particulares, y sólo esto debe ser considerado una constitución”. (Arist.. ib., IV, IV).
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(9b) “Aunque los tribunales no han de ser fijos, las sentencias sí; y en grado tal que estén siempre de acuerdo con la letra de la ley. Si ellas fueran la opinión privada del juez, la gente viviría dentro de la sociedad, sin el exacto conocimiento de la naturaleza de sus obligaciones.”....“Pero como nosotros ya hemos observado, los jueces nacionales, no son más que la boca que pronuncia las palabras de la ley, meros seres pasivos, incapaces de moderar su fuerza o rigor." (Montes., ib., i, XI, 6)

“No juzgará por la vision de sus ojos, ni decidirá por oídas de sus oídos, sino que juzgará en justicia al pobre, y en equidad a los humildes de la tierra.” (Isaías, XI, 3-4).
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10. CONTROL MUTUO

Los poderes, aunque separados e independientes, deben controlarse mutuamente a los efectos de asegurar que permanezcan dentro de los límites de sus respectivas funciones y prerrogativas establecidas por la ley.

La rama legislativa controla los poderes ejecutivos y judiciales mediante la legislación de leyes que los limitan, y con la prerrogativa de enjuiciamiento politico, que la habilita a destituir a la cabeza del ejecutivo y a los jueces de la Corte Suprema en el caso de que violaran la ley. (10a).

La rama ejecutiva controla al poder legislativo con el derecho a vetar las leyes, para que sean nuevamente consideradas. Este derecho de veto del ejecutivo puede ser superado por una mayoría extraordinaria en la legislatura. (10b)

La Corte Suprema puede abolir, total o parcialmente, toda ley que contradice disposiciones constitucionales. Además, todo habitante tiene derecho a apelar a la Corte Suprema si siente injustamente afectado por una medida del ejecutivo. 
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Notas:


(10a) “Ambas cámaras legislativas son controladas por el poder ejecutivo, como el ejecutivo lo es por el legislativo.” ....“Pero si el poder legislativo, en un estado libre, no tiene el derecho de establecer el ejecutivo, tiene el derecho y debe tener los medios de examinar en que forma sus leyes han sido ejecutadas” (Montes.,ib., i, XI, 6). 
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(10b) “Toda Ley que haya sido aprobada por la Cámara de Representantes y el Senado, deberá, antes de convertirse en Ley, ser presentada al Presidente de los Estados Unidos. Si él la aprueba la firmara, pero si no él deberá devolverla, con sus Objeciones a la Cámara en la cual se originó, la que deberá registrar las Objeciones detalladamente en su Diario, y proceder a considerarla nuevamente. Si después de esta nueva consideración dos tercios de esta Cámara estuviera de acuerdo en promulgar la Ley, este deberá ser enviado, junto con las Objeciones, a la otra Cámara, por la que deberá ser otra vez considerada, y si es aprobada por dos tercios de esa Cámara, se convertirá en Ley” (Constitución de los Estados Unidos de América. Artículo I Sección 7).
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